Sicarios juegan al gato y al ratón en ‘Perro come perro’ ☺☺☺☻☻
En estos últimos años el cine latinoamericano ha experimentado un alza en su calidad, al punto que más festivales internacionales de peso no dudan en incluir filmes hechos por estos lares en sus selecciones oficiales. Entre los países que integran este grupo, Colombia se está esforzando por inyectarle interés y fuerza a sus producciones.En primer lugar, la temática de Perro come perro se centra en la violencia y en los temas recurrentes con los que el mundo se refiere a Colombia: narcotráfico, sicarios desalmados, impunidad. Pero Carlos Moreno le da a estos aspectos un punto de vista diferente basados en las relaciones de poder y el rompimiento de un código de ética que se encuentra hasta en los criminales y la gente de los bajos fondos.
La trama es una mirada al mundo del crimen orgaizado. Víctor Peñaranda (Marlon Moreno) y Eusebio Benitez (Óscar Borda) son dos sicarios a quien se les ha encargado la misión de encontrar el dinero de El Orejón (Blas Jaramillo), un poderoso empresario que quiere vengar la muerte de su ahijado con la ayuda de la bruja Iris (Paulina Rivas).
Desde el principio la tensión se ha dibujado por completo. Víctor es quien se ha quedado con el dinero y trata de salir airoso así tenga que engañar a su compañero y a todo el que se cruce en su camino. Eusebio, por otro lado, es el asesino del ahijado de El Orejón, quien a su vez tiene problemas para confiar en su gente y en su propia capacidad como jefe. Así, estos tres personajes se encuentran encerrados en un círculo vicioso: El Orejón busca eliminar a Eusebio, mientras éste tiene la misión de encontrar el dinero que posee Víctor, quien a su vez le roba ese dinero al Orejón.

Los personajes, en este sentido, no son malos como se podría pensar. Víctor es un padre de familia que quiere reunirse con su esposa e hija para salir del país, Eusebio trata de curarse de los males que afectan su cuerpo y su mente por causa de la brujería, y El Orejón es el villano de carácter débil que es fácilmente engañado y manipulado por sus subordinados.
De esta manera Perro come perro muestra una ficción empapada por el realismo trágico de la humanidad de sus protagonistas, temerosos de sus propias acciones, pero lo suficientemente valientes para enfrentar sus riesgos. Las interpretaciones de Marlon Moreno y Óscar Borda no sólo conmueven por la miseria que sus personajes esconden, sino por el nivel de histrionismo que acompaña cada uno de sus gestos.
Con estas características y algunos elementos prescindibles (el teléfono de la habitación y su misterioso interlocutor), Perro come perro es una película interesante y que no pierde el ritmo a pesar de durar más de dos horas. Sin duda, uno de los mejores estrenos latinos de este año y una digna representante de la siempre cálida Colombia en su carrera al Óscar.







[...] Lee la crítica. [...]