
Quizás fue un preludio, quizás no. Cuando en el 2007 Paul Newman se despidió del cine, no nos imaginábamos que poco después se nos iba a ir para siempre. ¿La causa? Un cáncer de pulmón que le empezó a carcomer la vida a inicios de este año.
Multifacético como la minoría de figuras influyentes de Hollywood, Paul Newman no sólo se limitó a desarrollar una carrera de actor, sino también de director, productor, filántropo y hasta automovilista.
Las premiaciones no le han sido ajenas. Tres Óscar fueron a parar en sus manos: dos honoríficos y otro por su interpretación del jugador de billas Fast Eddie Felson en
El Color del Dinero (
The Color of Money, 1986), y obtuvo nueve nominaciones más, entre las que se incluyen una como productor del filme
Raquel, Raquel (
Rachel, Rachel, 1968). Los Globos de Oro no le han sido ajenos, al punto de que se llevó cuatro a casa.

Sus dos últimas apariciones cinematográficas fueron para Pixar, como la voz del personaje Doc Hudson en
Cars (2006) y su cortometraje
Mater y la luz fantasma (
Mater and the Ghostlight, 2006), y como John Rooney en
Camino a la perdición (
Road to perdition, 2002), por la cual obtuvo su décima y última nominación al Óscar.
A los 83 años, Paul Newman se convierte en una leyenda más, y así, Hollywood acaba de perder a uno de sus astros más carismáticos y populares. Descanse en paz, maestro.
Paul Newman en una de las escenas más impactantes de
Camino a la Perdición. A pesar de que su rol no tiene muchas intervenciones, fue lo suficientemente grandioso para obtener nominaciones al Óscar y Globo de Oro.
El Color del Dinero es, según muchos, su mejor interpretación. Aquí en una escena junto a Tom Cruise.
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